Salmito XV (Resucitó en un Pesebre)
Que salga el brillo de todos los ojos,
y de los corazones la ternura capaz de desactivar las guerras.
Que suenen las músicas de quienes cantan sus ilusiones mientras sudan su pan de cada día,
y de los rostros de los niños las estruendosas carcajadas que llenan el aire de esperanza.
Que aparezcan por los pasillos de los hospitales - nuevos y sin dolor - los que allí llegaron con la vida hecha migajas,
y que por las puertas de las casas crucen de nuevo hijos y hermanas hacia el abrazo de sus madres, hacia la caricia de sus padres, tras haberse extrañado tanto.
Que destilen su olor las hojas de los árboles y su color los pájaros que en ellos tienen casa,
y su escándalo le anuncie a los que caminan, que ya llegaron, que ahora se hace liviana la espalda y el cielo viene a refrescar sus pies.
¡Que toda la vida sea esta fiesta!
Porque vives tú,
porque nos naces,
porque no hay muerte en tu horizonte.
Porque contigo todo lo que amamos se hace eterno.
amén
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