Salmito XII (Confiar cura)
Toquen a dios
Hermanas, hermanos, tóquenlo.
Tomen su mano, su abrazo,
su mirada, háganla suya.
Unten de su piel sus dedos.
Que la piel de dios es más que una cura, más que un milagro.
Toquen a dios
Nunca lo suelten.
No se permitan estar sin su roce, sin su tacto.
Que cada minuto puedan ser acariciados por su calor y su abrigo.
Pues la piel se dios es respuesta y perdón , es misterio y también fiesta.
Tóquenlo, pálpenlo
Que sea su aliento lo que haga reaccionar sus rostros.
Búsquen por las calles y las casas al dios que va por la vida curando.
Extinguiendo odios y males y desconfianzas.
Persigan y alcancen su sombra, su voz, su latido.
Y no habrá cicatriz que no puedan mirar con paz.
Toquen a dios. Mírenlo.
El borde de su manto está en la lágrima del desconsuelo y su sombra pasa sobre nosotros cuando nos dejamos mover por el frío y el hambre ajena, por su duelo.
Toquen a dios en su piel expuesta en el corazón de sus pobres, de sus viudas, de sus forasteros.
Cúrense allí, curando.
amén
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