Salmito I (Todo comienza en el Desierto)
Abro los ojos por primera vez aquí.
Aunque con cansancio, es el día uno.
Es el comienzo de otro tiempo, otro lugar, otra historia.
Noto al pájaro cantar, ayer no
El ruido aquel no me dejaba.
No veia el cielo, ni el color.
La vida era esa sombra
Esa pesadez
Esa certeza de que nunca nada sería distinto,
Esa mentira.
Toco esta tierra por primera vez, ahora.
Con la incertidumbre de quien no tiene ya el camino trazado.
Ninguna libertad lo tiene.
El aire está ahí para todos
No hay porciones asignadas.
Solo en la tierra de los amos y los capataces se hace necesario conformarse.
Pero ya salimos de esa tierra.
A esta distancia no se escuchan sus órdenes.
Somos esta posibilidad
Somos los que juntamos la voz al silbido de las aves.
Decimos y diremos: Fuiste tú
Sabías que aquello no merecía llamarse vida.
Escuchaste lo que no podíamos gritar.
Y susurraste, y te escuchamos: ya no más.
Y ahora, al preguntarte: ¿cómo pagarte?
¿Cómo agradecerte?
Dices que basta con que apaguemos el temor
Que bebamos el agua sintiéndola
Y que jamás abracemos de nuevo otra cadena.
Jamás, señor
Por ti.
amén
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