Salmito XI (No tiene lógica)
¿A qué se parece el reino?
¿A esta iglesia con sus ropas y sus libros, con sus oficinas y sus filtros, que deja por fuera a tantos mientras se acomoda en el amplio espacio vacío que causa su arrogancia?
¿O a esta otra con sus ruidos y sus luces con su estética de élite y su glamour, que promete el mismo espejismo de las tiendas mientras esconde la gratuidad de tu alegría?
Se parece el reino a la gente que lo anhela.
Y huele a quienes sienten que no lo alcanzan.
El reino de los cielos se parece a las fichas de un apostador sobre la mesa.
Puede repartirlas en muchos lugares y pasar la vida ganando un poco.
Puede poner muchas en el lugar equivocado y perder desastrosamente.
O puede ponerlas en el lugar correcto y ganar lo que no había imaginado.
Y tú, tu vida, tu victoria,
hace que cambiemos nuestra apuesta.
amén
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