Salmito X (El señor está cerca)

Por todas las noches en las que
ignoraste mis insinuaciones de renunciar.
Por esos instantes en los que algo sutil, casi insignificante, me devolvió la sensación de tu compañía.
Por cada vez en que pensé que te irías, y te encontré de nuevo a mi lado y dispuesto a todo.
Por mostrar tan ruidosamente que es imposible estar lejos, y que nada sobre la tierra amenaza tu cercanía.
Porque todos mis caminos te resultan familiares.
Por insistir en encontrarnos allí en donde se supone que no estás, y en gentes que nadie pensaría que frecuentas.
Porque las heridas te invocan y todo dolor te hace correr.

Por registrar cada suspiro, cada deseo, cada ilusión, y saber exactamente lo que de mí revelan.
Por jurar que estás ahí en mi cuarto cuando cierro la puerta.
Por invadir paulatinamente los espacios de nuestra vida, susurrando que nunca hace falta ir lejos para hallarte.
Por la perfecta temperatura de tu abrazo las veces en que hemos sido apartados por quienes fabrican fronteras y distancias.
Por preferir la intemperie a los sagrarios, y aproximarte así a nuestra piel y nuestra duda.
Por acercarte, por hacerte prójimo
Gracias, papá

amén

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