El Hijo de la Viuda
No
hay oscuridad de la que no puedas rescatarnos.
Ahora
lo sé, ahora lo entiendo, yo que nunca me había preocupado mucho por ti
Yo
que tenía interés solamente en sobrevivir, en aguantar un día más.
Para
los que hemos crecido en la pobreza no hay más que el pan de cada día
Las
aspiraciones se limitan a dos calles a la redonda
Claro
que tenemos sueños, e ideales
Pero
nada que alcance a convencernos de que realmente la vida puede ser distinta.
Es
porque no conocemos lo que la vida es en realidad
Y
creemos, como los ricos, que en las cosas está nuestro valor.
Para
eso estudiaba, para eso me esforzaba
No
para ser mejor, no para estar orgulloso, sino para salir del barrio
Para
darle a mi madre la vida que ella se merece
Con
pantalla plana y horno microondas
Pero
para ti, en tu luz y en tu alegría
La
vida es algo completamente distinto a esas aspiraciones nuestras
Y
por eso no nos rescatas para la prosperidad, ni para la fortuna
Por
eso no nos llenas de talentos “productivos” según las expectativas del mundo.
Para
ti la Vida es realidad acogida, besada, aceptada, redimida
Para
ti la Vida es que yo sepa que no debo morirme todavía
Que
tengo mucho que hacer, que tengo mucho que decir
Que
no son las cosas que puedo conseguir las que han de motivarme
Sino
las que puedo causar
Para
ti la vida es no perdernos en la oscuridad
Esa
en la que no sabemos nada, en la que no creemos en nada
Porque
por más fe que digamos tener, o más conocimientos o más convicciones…
En
ocasiones lo único que en realidad hay dentro es incertidumbre, o soberbia
O
costumbre, rutinas disfrazadas de exploración
Pero
nuestros resultados son los mismos
Los
tuyos no.
Porque
en nuestra oscuridad, apenas si logramos ver destellos lejanos
Y
cuando caminamos hacia ellos resultan siendo espejismos
En
cambio cuando llegas tú a rescatar nuestra vida
La
luz que todo lo inunda, nos deja ver en verdad cómo somos
Y
qué es lo que importa, y por qué vale la pena resistir.
Aquí
estoy yo, Señor.
Ofreciendo
mis manos vacías para cuidar a mi vieja
Para
consentirla, para amarla, para dedicar mi vida entera a su bienestar
Sabiendo
que ella me necesita a mí, no las cosas que puedo regalarle
Aunque
no dejaré de hacerlo, pero siempre sabiendo que tu alivio para su dolor
Y
tu cura para su soledad
Soy
yo, eres tú.
Amén.
(Fragmento del libro: Felicidad comienza con Fe)
Comentarios
Publicar un comentario