Desde el horno (Dn 3)
Tú nos conoces
Señor, y nadie nos conoce como tú.
Tú nos dejas
ser, como dejas ser al mar, que se mueve sin detenerse un solo instante
Como dejas ser
al viento, que aparece por donde quiere y por donde quiere se va
Como dejas ser
al sol, que envía su luz a todas partes, sin pedir permiso
O a la Luna que
convierte las noches en primaveras del corazón
Nadie puede
ponerle límites a nuestra alma si estamos contigo
Nadie puede
decirnos lo que debemos amar
O a quien
debemos doblar nuestras rodillas.
Porque nos has
dado un corazón como el fuego, capaz de calentar el aire
de quemar las
hojas secas y todo lo que ya no sirve
Porque nos has
hecho como el frío, que hace acercarse a las personas y abrazarse
Así somos, hijos
tuyos, que tampoco creemos en las divisiones ni en las lejanías
Escuchas todas
las palabras que salen de nuestra interior
Las que decimos,
las que callamos,
Las que se
convierten en gritos como truenos, que rompen el silencio
Y hacen temblar
el suelo con su fuerza
En medio de la
oscuridad nuestra voz se alza para ti
No podemos ni
siquiera ver nuestras manos
esas que tú
conoces mejor que nosotros mismos
y con la
tranquilidad del cielo abierto y de las montañas que no se mueven de su lugar
te decimos que
no vamos a dejarte Señor
que no vamos a
permitir que aparezcan obstáculos entre tú y nosotros
ni
distracciones, ni temores
que nadie puede
decidir sobre nuestro destino
y nuestro
destino es amarte, es acercarnos a ti
es permanecer
contigo
es cumplir cada
día con el juramento de fidelidad que hemos hecho
al pronunciar tu
nombre, al ponernos de rodillas delante de ti
al cerrar los
ojos y esperar en tu amor, que la vida nos salude de nuevo al siguiente día
Por aceptar
nuestra fragilidad y nuestra fuerza
Por acoger
nuestra pobreza y nuestros tesoros
Por entender
nuestras lágrimas y unirte a nuestra risa
Bendito seas
Señor.
No habrá fuego,
ni amenaza, ni golpe ni rechazo
Que nos haga
olvidarnos de tu amor
O perder de
vista tu bondad, tu perdón, tu siempre renovada esperanza
Amén.
(Fragmento del libro: Felicidad comienza con FE)
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